miércoles, 16 de mayo de 2018

En tiempos difíciles debemos escuchar a los profetas.


Por: Pablo Richard

“Nada hace el Señor Yahvé sin revelar su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3, 7).

Solo veremos los profetas escritores antes del exilio (siglo XIII a.C.). Fue un tiempo de mucha angustia y confusión, por la opresión que sufría el pueblo y la amenaza de un posible exilio.

En el norte tenemos dos profetas: Amós y Oseas y en el sur Isaías y Miqueas.


Profeta Amós (año 750)


“Seré inflexible porque venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; pisan contra el polvo de la tierra la cabeza de los débiles y desvían el camino de los humildes” (2,6-7)

“Busquen a Yahvé y tendrán vida” (5,6)


Profeta Oseas (años 750-730)


“Mi pueblo se va muriendo por falta de conocimiento. Por haber rechazado el conocimiento yo te rechazaré de mi sacerdocio; por haber olvidado la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos” (4,6).

“Amor quiero, no sacrificio, conocimiento de Dios mejor que holocaustos”.(6,6)

“Han llegado los días del castigo, que lo sepa Israel, el profeta es un necio, un loco el hombre del espíritu” (9,7).


Profeta Isaías 1-31 (años 740-700)


“Vengan, subamos al monte de Yahvé, para que él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos. Pues de Jerusalén saldrá la Palabra de Yahvé. Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará la espada nación contra nación” (2, 3-5).

“Si no se afirman en mí no estarán firmes” (7, 9)

“Ay de aquellos que dictan leyes injustas y ponen por escrito los decretos de la maldad. Dejan sin protección a los pobres de mi pueblo, roban a los pequeños sus derechos y dejan sin nada a la viuda y despojan al huérfano” (10, 1-2)

“Sobre el futuro mesías reposará el Espíritu de Yahvé, espíritu de sabiduría y discernimiento, espíritu de prudencia y valentía. No juzgará por las apariencias ni decidirá por lo que se dice. Hará justicia a los débiles y defenderá a los humildes del país. Su palabra derribará al opresor, el soplo de sus labios matará al malvado. (11, 1-4)


Miqueas (736-687)


“Los que han comido la carne de mi pueblo, han arrancado su piel y han roto sus huesos, clamarán a Yahvé, pero él no responderá: entonces les esconderá su rostro por los crímenes que cometieron.(3,3-4)

“Se te ha hecho saber lo que es bueno y lo que Yahvé quiere de ti: tan solo practicar la justicia, respetar el derecho, amar la lealtad y caminar humildemente con tu Dios” (6,8).



Imagen: http://hablemosdereligion.com/cuantos-profetas-escribieron-la-biblia/

lunes, 14 de mayo de 2018

Los pueblos en defensa de la vida y el territorio.


Los pueblos en defensa de la vida y el territorio: Contrapoder y autodefensa en América Latina

Raúl Zibechi

En muchas regiones de América Latina los Estados nacionales no protegen a sus ciudadanos, en particular a los sectores populares, indios, negros y mestizos, quienes están desprotegidos ante la violencia del narcotráfico, de las bandas criminales, de los guardias privados de las empresas multinacionales y, aunque parezca paradójico, de las propias instituciones armadas del Estado, como la policía y las fuerzas armadas.

Las múltiples masacres que se suceden en México, como la de 43 estudiantes en Ayotzinapa en setiembre de 2014, no son una excepción, como no lo es la impunidad de más de 30 000 desaparecidos y 200 000 muertos desde que el Estado declarara la “guerra contra el narcotráfico” en 2007.1 Con algunas diferencias, lo que sucede en México se repite en la mayoría de los países de la región. En Brasil mueren de forma violenta 60 000 personas cada año; el 70 % de ellas son afrodescendientes, que en su mayoría son jóvenes pobres.2

Ante el panorama de violencias que ponen en riesgo la vida de las poblaciones más vulnerables, algunos de los sectores afectados han decidido crear formas de autodefensa y contrapoderes. En un comienzo, son formas defensivas, pero con su desarrollo consiguen establecer verdaderos poderes paralelos al Estado.

Las autodefensas son decisivas para la formación de poderes diferentes a los hegemónicos, centrados en las instituciones estatales, porque son poderes anclados en las prácticas comunitarias. Sin embargo, debemos ir más al fondo, con mayor detalle, para poder desentrañar de qué se trata esta nueva tendencia de los movimientos sociales en América Latina.

La lógica estatal y la lógica comunitaria son opuestas, antagónicas. La primera descansa en el monopolio de la fuerza legítima en un determinado territorio y en su administración a través de una burocracia civil y militar permanente, no elegible, que se reproduce, y es controlada por ella misma. La burocracia le otorga estabilidad al Estado, ya que permanece inalterable aún cuando se producen cambios de gobierno. Transformarla desde dentro es muy difícil y supone procesos de larga duración. En América Latina se agrega otro factor que hace aún mas difícil cambiarlas: las burocracias estatales son creaciones coloniales, cuyo personal es reclutado entre las elites blancas, educadas y masculinas en países donde la población es mayoritariamente negra, india y mestiza.

La lógica comunitaria está basada en la rotación de tareas y funciones entre todos los miembros de la comunidad, cuya máxima autoridad es la asamblea. En este sentido, la asamblea como espacio/tiempo para la toma de decisiones debe considerarse un “bien común”. Sin embargo, no considero la comunidad como una institución, sino como relaciones sociales que se despliegan en un espacio o territorio determinado.

En una mirada centrada en los vínculos, no podemos reducir lo común a las hectáreas de propiedad colectiva, a los edificios y a las autoridades elegidas en asambleas que pueden ser manejadas por caudillos o burócratas. Podemos considerar que existe una comunidad como institución y otra como vínculo social, y que esta diferencia es muy importante para la cuestión del poder. En el análisis que propongo, el corazón de la comunidad no está en la propiedad común (aunque esa propiedad seguirá siendo importante), sino en los trabajos colectivos o comunitarios que reciben los más variados nombres: minga, tequio, gauchada,guelaguetza, y que no deben reducirse a las formas de cooperación institucionalizadas en las comunidades tradicionales.3

Los trabajos colectivos son el sustento de lo común y la verdadera base material que produce y reproduce la existencia de comunidades vivas, con relaciones de reciprocidad y ayuda mutua diferentes a las relaciones jerárquicas e individualizadas propias de las instituciones estatales. La comunidad se mantiene viva no por la propiedad común sino por los trabajos colectivos que son un hacer creativo, que re-crean y afirman la comunidad en su vida cotidiana. Esos trabajos colectivos son el modo como los comuneros y comuneras hacen comunidad, como forma de expresar relaciones sociales diferentes a las hegemónicas.

En su trabajo sociológico, la comunera maya guatemalteca Gladys Tzul asegura que en la sociedad basada en los trabajos comunales no hay separación entre el ámbito de la sociedad doméstica, que organiza la reproducción, y la sociedad política, que organiza la vida pública, sino que ambas se sustentan y alimentan mutuamente. En las comunidades rige la complementariedad entre los dos ámbitos a través del gobierno comunal. “El gobierno comunal indígena es la organización política para garantizar la reproducción de la vida en las comunidades, donde el trabajo comunal es el piso fundamental donde descansa y se produce esos sistemas de gobierno comunal y donde se juega la participación plena de todos y todas”.4

Los trabajos colectivos los encontramos en todas las acciones de la comunidad; son los que permiten reproducir no solo los bienes materiales, sino la comunidad como tal, desde la asamblea y la fiesta hasta la contención del dolor a través de los duelos y los entierros, y también permiten coordinar alianzas con otras comunidades. Las luchas de resistencia que aseguran la reproducción de la vida comunal están ancladas también en los trabajos colectivos.

El colocar el acento en la multiplicidad de trabajos colectivos nos permite abordar la cuestión del poder y del contrapoder desde otro lugar. En primer término, ni uno ni otro son instituciones, sino relaciones sociales. En segundo, al ser relaciones sociales, pueden ser producidas por cualquier sujeto colectivo en cualquier espacio, porque se separan de la comunidad, de las relaciones propiedad y de sus autoridades para reaparecer allí donde los sujetos o movimientos realicen ese tipo de prácticas inspiradas en lo comunitario, aunque no sean comunidades.

En tercer lugar, al poner el foco en las relaciones sociales, podemos acercarnos a los flujos de poder, a los cambios en las relaciones de fuerzas y, en el caso de los movimientos sociales, a los ciclos de nacimiento, madurez y declive que son inherentes a la lógica social colectiva. De ese modo, no caeremos en la tentación de considerar como poderes a instituciones que son en realidad eslabones de la maquinaria estatal, como sucede, por ejemplo, con los consejos comunales en Venezuela.

En este caso, los consejos comunales dependen del financiamiento estatal y funcionan en clave burocrática, forman parte de la estructura organizativa del Estado y lo afianzan pero no lo trascienden, y con el paso del tiempo registran una creciente homogeneización y pérdida de independencia. Aunque en Venezuela existe una fuerte cultura igualitarista en los barrios populares, donde la horizontalidad y la ausencia de jerarquías son cultura, concluye que las contradicciones entre base y vértice se han resuelto con el predominio de las direcciones que han acotado y controlado los espacios de igualitarismo.5

Un grave problema para la emancipación es que en todas las culturas existen rasgos más menos potentes de cultura jerárquica, alimentada por las relaciones patriarcales y machistas. También en las comunidades indígenas y en los espacios de afrodescendientes, donde el caudillismo, el personalismo y el paternalismo se reproducen de forma casi “natural”. Por eso creo que es importante hacer hincapié en los vínculos sociales que se expresan en los “trabajos colectivos”, en un sentido amplio, desde la asamblea hasta la fiesta. Es en el trabajo vivo y creativo donde hay alguna posibilidad de modificar culturas y modos de hacer, no en las instituciones establecidas que funcionan en base a inercias que reproducen las opresiones.

Los contrapoderes son, en los hechos, trabajos colectivos que encaran las comunidades, tanto las rurales como las urbanas, para defenderse de poderes superiores que ponen en riesgo su sobrevivencia. En los ejemplos que describiremos a continuación, aparece un puñado de experiencias donde se despliegan poderes antiestatales que tienen en común el ser controlados por colectivos populares (o comunidades).

Es importante destacar que en las ciudades (como Cherán y México DF), los contrapoderes están insertos en movimientos sociales territorializados que controlan espacios comunes y, por lo tanto, necesitan defenderlos. En este punto, existen muchas similitudes entre lo que sucede en una comunidad indígena rural y un sector popular de una periferia urbana. La vida colectiva de ambos está siendo cuestionada por dos variantes del modelo extractivista (acumulación por desposesión): represas hidroeléctricas y minería a cielo abierto, en el caso rural, y especulación inmobiliaria o gentrificación, en las ciudades.

La defensa de la vida y la comunidad

Las multicolores movilizaciones del pueblo nasa, en las montañas del Cauca colombiano, se realizan con un cordón de guardias que se colocan delante y a los costados, formados en línea, protegiendo a los comuneros y comuneras, disciplinados y “armados” con bastones de mando, palos de madera con los símbolos ancestrales. La protección y defensa de las comunidades es el objetivo de la Guardia Indígena, que se considera a sí misma como una instancia de educación y formación política.

Todos los años se realiza un acto de graduación de cientos de guardias en el norte del Cauca (sur de Colombia): hombres, mujeres y jóvenes entre 12 y 50 años, que participaron en la Escuela de Formación Política y Organizativa donde se capacitan en derechos humanos y en la “ley originaria” para ejercer sus tareas. La graduación es un acto de hondo contenido místico que sucede en un centro de armonización, orientado por los ancianos sabios de las comunidades, junto a catedráticos universitarios y defensores de los derechos humanos






La estructura de la Guardia Indígena es sencilla y muestra de qué se trata esta organización: cada vereda (comunidad) elige en asamblea diez guardias y un coordinador. Luego se elige un coordinador por resguardo (territorio indígena) y otro para toda la región. En la región Norte del Cauca hay 3500 guardias indígenas correspondientes a 18 cabildos (autoridades elegidas en los resguardos).

“No tenemos nada que ver con una policía, somos formadores de organización, somos protección de la comunidad y defensa de la vida sin involucrarnos en la guerra”, explica uno de los coordinadores de la Guardia Indígena.6 La participación en la guardia es voluntaria y no remunerada, los vecinos de la vereda y las autoridades colaboran en el mantenimiento de la huerta familiar de cada guardia elegido y en ocasiones hacen mingas (trabajo colectivo) para sembrar y cosechar.

Los guardias son evaluados una vez al año y pueden ser mantenidos en la tarea o sustituidos por otros, porque la organización se asienta en la rotación de todos sus miembros. La justicia comunitaria –que es la tarea central de la Guardia Indígena– busca recuperar la armonía y los equilibrios internos, basada en la cosmovisión y la cultura nasa, y se diferencia de la justicia estatal que separa y encarcela a los que delinquen. La guardia defiende el territorio de los militares, paramilitares y guerrilleros que han asesinado y secuestrado a cientos de comuneros durante la guerra. En los últimos años también protegen el territorio de las multinacionales mineras que contaminan y desplazan poblaciones.

Además de fomentar la formación y la organización de las comunidades, los guardias alientan la soberanía alimentaria, impulsan huertas comunitarias y asambleas de reflexión sobre el “derecho propio”, como denominan a la justicia comunitaria. Cada seis meses los guardias participan en rituales de armonización, orientados por los médicos tradicionales como forma de “limpieza” individual y colectiva.

La resistencia pacífica es una de las señas de identidad de la Guardia Indígena. En varias ocasiones se han concentrado cientos de guardias, convocados por los silbatos tradicionales, para rescatar a un prisionero secuestrado por los narco-paramilitares o la guerrilla. Hacen valer el peso de la cantidad de guardias disciplinados y su determinación para conseguir liberar a los secuestrados sin violencia. En ocasiones también han hecho frente a las fuerzas armadas del Estado.7

En el año 2004, la Guardia Indígena recibió el Premio Nacional de Paz que entrega anualmente un conjunto de instituciones, entre ellas Naciones Unidas y la Fundación Friedrich Ebert. La guardia se ha convertido en un referente para otros pueblos, como los afrodescendientes, y también para campesinos y sectores populares que sufren violencia estatal o privada. 

Autodefensa y movimientos sociales

El ejemplo de la Guardia Indígena no es una excepción. Buena parte de los movimientos latinoamericanos se han dotado de formas de autodefensa para la protección de las comunidades y sus territorios. El reciente avance del extractivismo, con sus emprendimientos mineros, de monocultivos y obras de infraestructura, está siendo respondido por los pueblos, que en algunos casos establecen formas de control territorial en base a grupos que son controlados por las comunidades.

Para explicar qué son las autodefensas y qué relaciones tienen con los contrapoderes, voy a describir brevemente cuatro casos, que se complementan con el ya mencionado de la Guardia Indígena del sur de Colombia: las rondas campesinas de Perú, la Policía Comunitaria de Guerrero, y dos experiencias urbanas, las fogatas de Cherán y las brigadas de la Comunidad Habitacional Acapatzingo en la Ciudad de México.

Rondas campesinas, Perú

En la década de 1970, en las áreas rurales remotas de Perú no había prácticamente Estado y los campesinos estaban desprotegidos ante los ladrones de ganado. Se trataba de comunidades muy pobres y frágiles, ganaderas y de altura, a las que cualquier robo puede desorganizar su economía de subsistencia.

En asambleas decidieron hacer rondas de noche, para vigilar a los ladrones de ganado y encargarse de la seguridad de las comunidades. Las rondas campesinas se instalaron primero como rondas nocturnas rotativas entre todos los vecinos de las comunidades, pero luego empezaron a realizar obras a favor de la comunidad (caminos y escuelas, entre otras) y más tarde empezaron a impartir justicia, actuando como poderes locales.8

Las rondas se reactivaron en Cajamarca, norte del Perú, contra el proyecto minero aurífero Conga, para evitar la contaminación de sus fuentes de agua de las que depende la agricultura familiar. Decidieron nombrarse Guardianes de las Lagunas porque acampan a 4000 metros de altura, en zonas inhóspitas, donde vive muy poca gente, para vigilar, para ser testigos y resistir la presencia de las multinacionales







Policía Comunitaria de Guerrero, México

La Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) nace en 1995 en contextos indígenas para defenderse de la criminalidad. La conforman inicialmente 28 comunidades, que consiguen reducir los índices delictivos en un 90 al 95 %.






Al principio, entregaban a los delincuentes al Ministerio Público, pero al ver que eran liberados en horas, una asamblea regional decidió en 1998 crear las Casas de Justicia, donde el acusado puede defenderse en su lengua, sin pagar abogados ni multas, ya que la justicia comunitaria busca la “reeducación” del condenado y en el juicio se busca llegar a acuerdos y conciliar las partes, involucrando a familiares y autoridades de las comunidades.

La “reeducación” del culpable consiste en trabajar sirviendo a la comunidad, porque esta justicia no tiene carácter punitivo, sino que busca la transformación del individuo bajo supervisión y seguimiento de las comunidades. La máxima autoridad de la CRAC-PC es la asamblea abierta en las localidades pertenecientes a la Policía Comunitaria. Las asambleas “nombran los coordinadores y comandantes, así como pueden destituirlos si son acusados de no cumplir con su deber; además, se toman decisiones relacionadas con la impartición de justicia en casos difíciles y delicados, o con asuntos importantes que atañen a la organización”.9 La CRAC-PC nunca ha generado una estructura de mando vertical y centralizada, mostrando que funcionan como poderes diferentes a los estatales que nombramos como autoridades comunitarias.

A partir de 2011 la experiencia de la Policía Comunitaria se expandió notablemente en el estado de Guerrero y en el conjunto del país, al profundizarse la violencia estatal y del narcotráfico contra los pueblos y la deslegitimación de los aparatos estatales. En 2013 se produce un enorme salto que hizo que los grupos de autodefensa estuvieran presentes en 46 de los 81 municipios de Guerrero y que involucraran a unos 20 000 ciudadanos armados.

Deben señalarse las diferencias entre policías comunitarias y autodefensas. Estas últimas son grupos de ciudadanos que se arman para defenderse de la delincuencia, pero a diferencia de las primeras, sus miembros no son nombrados por sus pueblos ni les rinden cuentas de sus acciones, carecen de reglamentos y principios de funcionamiento. Sin embargo, su notable expansión se debe al crecimiento de las autodefensas indígenas impulsadas por el levantamiento zapatista de 1994 y reconocidas por el Manifiesto de Ostula de 2009, aprobado por pueblos y comunidades indígenas de nueve estados en la 25ª asamblea del Congreso Nacional Indígena (CNI), que reivindicó el derecho a la autodefensa.10

Fogatas de Cherán, México

Cherán es una pequeña ciudad de 15 000 habitantes en el estado de Michoacán, cuya población son mayoritariamente indígenas purépechas. El 15 de abril de 2011 la población se levantó contra los talamontes, por la defensa de sus bosques de uso común, la vida y la seguridad comunitaria, frente al crimen organizado protegido por el poder político. A partir de ese momento, la población se autogobierna a través de las 179 fogatas instaladas en los cuatro barrios que forman la ciudad, que son el núcleo del contrapoder indígena






La población elige por el sistema de “usos y costumbres” un Concejo Mayor, que es la principal autoridad reconocida municipal, incluso por las instituciones estatales. No se realizan más elecciones con partidos, sino que son las asambleas las que eligen a los gobernantes. Las fogatas son extensión de la cocina en las barricadas comunitarias, se convirtieron en un espacio de convivencia entre vecinos, de intercambio y de discusión, en donde “se incluyen activamente lxs niñxs, jóvenes, mujeres, hombres y ancianos”, y donde se toman todas las decisiones.11

La imagen del poder comunal en Cherán es un conjunto de círculos concéntricos. En la parte exterior figuran los cuatro barrios y, en el centro, la Asamblea Comunal respaldada por el Concejo Mayor del Gobierno Comunal, integrado por doce representantes, tres de cada barrio. Luego aparecen el Concejo Operativo y la Tesorería Comunal, conformando el primer círculo alrededor del centro/asamblea. Alrededor hay seis consejos más, de administración, bienes comunales, programas sociales, económicos y culturales, de justicia, de los asuntos civiles y el consejo coordinador de barrios. Como dicen en Cherán, se trata de una estructura de gobierno circular, horizontal y articulada.12

Comunidad Habitacional Acapatzingo, México

La Comunidad Habitacional Acapatzingo está integrada por 600 familias en la zona sur de la Ciudad de México (de 23 millones de habitantes) y pertenece a la Organización Popular Francisco Villa de la Izquierda Independiente. Es el barrio popular más consolidado del México urbano, con criterios de autonomía y autoorganización. La base de la organización son las brigadas formadas por 25 familias. Cada brigada nombra responsables para las comisiones, que en general son cuatro: prensa, cultura, vigilancia y mantenimiento. Sus integrantes son rotativos y nombran representantes para el consejo general de todo el asentamiento, donde confluyen representantes de todas las brigadas.

Cuando se presenta un conflicto interviene la brigada, aunque sea un problema intrafamiliar, y dependiendo de la gravedad puede pedirse la intervención de la comisión de vigilancia y hasta del consejo general. Cada brigada se encarga una vez por mes de la seguridad del predio, pero el concepto de vigilancia no es el tradicional (control), ya que gira en torno a la autoprotección de la comunidad y su trabajo principal consiste en la educación de los pobladores.13

La comisión de vigilancia tiene también el papel de marcar y delimitar el adentro y el afuera, quién puede entrar y quién no debe hacerlo. Este es un aspecto central de la autonomía, quizá el más importante. Cuando se produce una agresión en el hogar, los niños salen a la calle haciendo sonar el silbato, mecanismo que la comunidad utiliza ante cualquier emergencia. El ambiente interior es apacible, a tal punto que es común ver a los niños jugando solos con total tranquilidad en un espacio seguro y protegido por la comunidad, algo impensable en la violenta Ciudad de México.

Del Sur Global al Norte Global

Este ensayo se centra en América Latina, pero las experiencias que se presentan no son exclusivas del Sur Global. Desde la crisis financiera de 2008, se ha vivido una territorialización de algunas resistencias y proyectos colectivos, en particular en Grecia, Italia y el Estado español.

La Azienda Mondeggi, cerca de la ciudad italiana de Florencia, ha sido recuperada por decenas de jóvenes, que producen vino, aceite de oliva y miel, entre otros productos, viven de forma colectiva y consiguieron recuperar decenas de hectáreas para convertirlas en “bienes comunes”.14 Otra notable experiencia colectiva territorial es la resistencia al tren de alta velocidad en el norte de Italia, el movimiento 'No TAV' en el valle de Susa.15 En Vitoria, en el Estado español, los jóvenes de movimientos populares han recuperado todo un barrio (Errekaleor),16 que defienden de la especulación inmobiliaria.

En los tres países europeos existen también fábricas recuperadas, cientos de centros sociales y culturales y, en algunas ciudades españolas, como Salamanca o Valencia, se han abierto huertas semiurbanas en donde trabajan los desocupados para asegurarse alimentos e ingresos mínimos. Algunas de estas experiencias son de carácter colectivo, vinculadas a movimientos sociales.17 A medida que las ciudades del Norte están siendo remodeladas por la especulación inmobiliaria, jóvenes y mujeres que solo tienen acceso a puestos de trabajo de baja calidad tienden a abrir espacios de diversos tipos, desde huertas hasta colectivos culturales y de comunicación alternativa, como forma de mantener en pie relaciones sociales de camaradería y solidaridad.

Poder, contrapoder y poderes no estatales

En un sentido muy general, podemos asegurar que los movimientos sociales son contrapoderes que buscan equilibrar o contrapesar a los grandes poderes globales (empresas multinacionales) y también a los Estados nacionales, que suelen trabajar juntos. A menudo, esos contrapoderes actúan de modo simétrico al poder estatal, estableciendo jerarquías muy similares, aunque estén ocupadas por personas de otros sectores sociales, de otras etnias y colores de piel, de otros géneros y generaciones.

El concepto de contrapoder nos remite a un poder que busca desplazar al poder existente y que se constituye de modo muy similar al poder estatal, tal como lo conocemos y padecemos, por lo menos en las sociedades occidentales. No se trata de entrar en un debate teórico sobre poder, contrapoder o antipoder, tesis que defienden Toni Negri y John Holloway, respectivamente.18

Creo que el gran problema de estas propuestas es que ignoran la realidad latinoamericana, donde los movimientos sociales no se cuentan por individuos sino por familias (cuando vas a una comunidad indígena, a un campamento de campesinos sin tierra o de desocupados sin techo, siempre te dicen “somos tantas familias”). Esto nos remite siempre a la comunidad, pero no a una comunidad esencialista, comunidad-institución, sino a relaciones fuertes y directas, cara a cara, entre personas que tienen estrechas relaciones en la vida cotidiana.

En las propuestas de las izquierdas que apuestan por el “contrapoder”, late la tentación de convertirse en nuevo poder, construido a imagen y semejanza del Estado-nación. El ejemplo histórico serían los soviets de Rusia o los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) en Cuba, que con el tiempo se convirtieron en parte del aparato estatal, se subordinaron al Estado y formaron parte de su institucionalidad.

En la realidad de las comunidades que resisten –de ahí el extenso relato sobre las experiencias concretas–, los poderes construidos (ya sean formas de autodefensa o formas de ejercer el poder) tienen una base completamente diferente a la que predomina en las grandes revoluciones o en los movimientos sociales. En la cultura política hegemónica, la imagen de la pirámide que inspira el Estado y la iglesia católica, se repite constantemente en los partidos y en los sindicatos, con una regularidad asombrosa. El control del poder pasa por ocupar el punto más alto de esa pirámide y toda la acción política pone las energías colectivas en esa dirección.

Existen, empero, otras tradiciones bien distintas, en las cuales toda la energía de la comunidad está puesta en evitar que los dirigentes tengan poder, o sea, que se aproximen a un poder de tipo estatal, como señala el antropólogo francés Pierre Clastres.19 La comunidad es un poder, incluye relaciones de poder, pero tiene otro carácter al del poder estatal. Los concejos de ancianos, los cargos elegidos y rotativos, son poderes transparentes permanentemente controlados por el colectivo para que no se autonomicen, no se separen y puedan ejercer un poder sobre la comunidad, que es lo que caracteriza al Estado con sus burocracias no elegibles, separadas de la sociedad y colocadas por encima de ella.

Al nombrar este tipo de poderes debemos diferenciarlos de las otras formas de ejercer el poder y, por eso, propongo denominarlos poderes no estatales. Quizá el caso más conocido sean las Juntas de Buen Gobierno existentes en las cinco regiones zapatistas, que funcionan en los cinco caracoles. Las Juntas están integradas mitad por varones y mitad por mujeres. Son elegidas entre los cientos de miembros de los municipios autónomos. Todo el equipo de gobierno (24 personas en algunos caracoles) cambia una vez cada ocho días.

Este sistema de rotación, como dicen las propias bases de apoyo zapatistas, permite que, al cabo de cierto tiempo, todos aprendan a gobernar. La rotación se registra en los tres niveles del autogobierno zapatista: en cada comunidad entre las personas que la integran, en cada municipio autónomo por los delegados electos, revocables y rotativos, y en cada región con la Junta de Buen Gobierno. Son más de mil comunidades, 29 municipios autónomos y unas 300 000 personas que se gobiernan de este modo.

Dos cuestiones son destacables. La primera es que es el único caso en toda América Latina en el cual la autonomía y el autogobierno se expresan en tres niveles con la misma lógica asamblearia y rotativa que en la comunidad. De los 570 municipios con que cuenta el estado de Oaxaca, 417 se rigen por un sistema normativo interno, conocido como “usos y costumbres”, que les permite elegir sus autoridades de forma tradicional, en asamblea y sin partidos políticos. Pero ni siquiera en este caso tan extendido de autogobierno se logró superar el nivel municipal.

La segunda característica de la autonomía zapatista es que no produce burocracias, porque la rotación las dispersa, evita que se congele un cuerpo especializado y separado. Algo similar sucede en Cherán, entre la Guardia Indígena de Colombia y los Guardianes de las Lagunas en Perú. Sin embargo, en el caso colombiano, existen los cabildos que gobiernan un territorio o resguardo, que serían algo similar a las regiones zapatistas. Sin embargo, la injerencia del Estado a través de planes de educación y salud, y sobre todo a través de la financiación estatal de los cabildos, los ha llevado a burocratizarse, aunque existen contratendencias importantes, como la Guardia Indígena, que es el corazón del poder de la etnia nasa.

La importancia de los poderes no estatales, entre los que incluyo las diversas formas de autodefensa señaladas, radica en que actualmente los movimientos sociales latinoamericanos tienen una doble y compleja dinámica. Por un lado, interactúan con el Estado y sus instituciones, como han hecho todos los movimientos en la historia. Se trata de un vínculo complejo y cambiante, según países y realidades políticas. Resisten al Estado y a las grandes empresas, les plantean demandas y exigencias, negocian y, en muchas ocasiones, obtienen recursos y demandas formuladas en las plataformas de reivindicaciones. Es la típica acción del movimiento sindical, y de la inmensa mayoría de los movimientos.

La segunda forma de acción es más reciente y apareció con fuerza en las últimas décadas, sobre todo en América Latina. Junto al vínculo con el Estado, los movimientos crean espacios y territorios propios, ya sea recuperando tierras que les habían sido expropiadas, ocupando tierras ociosas de propietarios privados o de instituciones oficiales, en las más diversas áreas rurales y urbanas. Alrededor del 70 % de la superficie de las ciudades latinoamericanas han sido “tomas” en las que los migrantes rurales construyen sus viviendas, sus barrios y las infraestructuras sociales como escuelas, centros de salud y deportivos.

Muchos de esos espacios, ocupados ilegalmente, son legalizados por las instituciones que les ofrecen además servicios colectivos. Pero otros muchos son reprimidos o sus integrantes tienen una intencionalidad diferente consistente en crear otras formas de vida, o “mundos otros”, en el lenguaje zapatista. Se convierten en “territorios en resistencia” que, en algunos casos, se mueven hacia “territorios de emancipación”, allí donde las mujeres y los jóvenes juegan un papel destacado en la configuración de lo nuevo.

Lo que resulta evidente es que el sistema empuja a millones de personas a crear sus propios espacios y territorios para poder sobrevivir, porque no tienen vivienda, están desocupados o sufren alguna forma de marginación. En esos espacios buscan construir la salud y la educación que el sistema les niega, ya sea porque es de mala calidad o porque los servicios están muy lejanos y son de difícil acceso. En los 5000 asentamientos rurales del MST de Brasil, hay 1500 escuelas con maestras nacidas en las comunidades y formadas en el magisterio estatal.

Todas esas construcciones necesitan ser defendidas. No estamos ante situaciones excepcionales. Estos días 30 000 personas (8000 familias) acampan desde el 2 de septiembre en una zona urbana de la ciudad São Bernardo do Campo, en São Paulo: la ocupación Pueblo Sin Miedo orientada por el MTST.






Necesitan agua, comida y servicios higiénicos todos los días. Pero también necesitan defender el espacio (varios vecinos dispararon armas de fuego contra los ocupantes), crear una forma para tomar las decisiones y de resolver los problemas diarios. Establecieron un reglamento interno para garantizar la seguridad y el trabajo en equipos.20

Eso los llevó a crear una coordinación interna, a elegir a sus miembros y a sostenerlos todos los días, durante meses. Es un embrión de contrapoder o de poder no estatal. Los caminos no están prefijados, cada experiencia concreta toma los rumbos que puede o que sus integrantes definen.



NOTAS:

1. El País (2016) 'Año 11 de la guerra contra el narco'. (consultado el 12 de diciembre de 2017).

2. IPEA-Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (2017) Atlas de Violencia 2017. (consultado el 2 de diciembre de 2017).

3. Zibechi, R. (2015) 'Los trabajos colectivos como bienes como bienes comunes material/simbólicos', El Apantle 1 (10): 73-98.

4. Tzul Tzul, G. (2015) 'Sistemas de gobierno comunal indígena: la organización de la reproducción de la vida', El Apantle, 1 (10): 125-140.

5. Boni, S. (2017) Il Poder Popular nel Venezuela socialista del ventunesino secolo. Florencia: Editpress.

6. Zibechi, R. (19 abril 2008) 'Autoprotección indígena contera la guerra'. (consultado el 18 de diciembre de 2017).

7. Zibechi, R. (2014) 'Autoprotección colectiva, dignidad y autonomía', Contrapunto 4 (5): 75-82.

8. Hoetmer, R. (2014) 'Las rondas campesinas no son grupos terroristas', en revista Contrapunto, 4 (5): 75-82.


10. Congreso Nacional Indígena (17 de junio de 2009) 'Manifiesto de Ostula'. (consultado el 5 de diciembre de 2017).

11. Agencia SubVersiones (21 abril 2015) 'Cheran K’eri: cuatro años construyendo autonomía'. (consultado el 18 de de diciembre de 2017).

12. Concejo Mayor de Gobierno Comunal de Cherán (2017) Cherán K ´eri. 5 años de autonomía. Cherán. 

13. Pineda, C. (2013) 'Acapatazingo: construyendo comunidad urbana', Contrapunto, 3 (10): 49-61.

14. Botazzo, R. (16 de octubre de 2016) 'La fattoria senza padroni'. (consultado el 22 de diciembre de 2017).

15. Revelli, M. y Pepino, L. (2012) Non solo un treno - La democrazia alla prova della Val Susa. Torino: Edizioni Gruppo Abele.

16. Zibechi, R. (2 de mayo de 2016) 'Dos continentes, una misma lucha'. En https://desinformemonos.org/dos-continentes-una-misma-lucha/ (consultado el 22 de diciembre de 2017).

17. Bellón, F. (15 de agosto de 2015) 'Los yayo-okupas de huertos urbanos en Valencia'. En http://agroicultura.com/general/los-yayo-okupas-de-huertos-urbanos-en-valencia/ (consultado el 22 de diciembre de 2017).

18. Negri, T. (2001) 'Contrapoder', en Contrapoder. Una introducción. Buenos Aires: Ediciones de Mano en Mano y Holloway, J. (2001) 'Doce tesis sobre el anti-poder', en Contrapoder. Una introducción. Buenos Aires: Ediciones de Mano en Mano.

19. Zibechi, R. (2010) Dispersing Power. Social Movements as Anti-State Forces. Oakland: AK Press: 66.

20. MTST (2017) 'Um grito por dignidade'. (consultado el 18 de diciembre de 2017).


SOBRE EL AUTOR

Raúl Zibechi es periodista, escritor e investigador, vinculado con los movimientos sociales en América Latina. Como educador popular, dinamiza talleres con diversos grupos sociales, en especial en las periferias urbanas y con campesinos. Ha publicado 18 libros, entre los que cabría destacar No secarán la tierra (Grito Manso, 2017), Cambiar el mundo desde arriba. Los límites del progresismo (Desdeabajo, 2016) y Preservar y compartir. Bienes comunes y movimientos sociales (Mardulce, 2013). Es columnista habitual en La Jornada (México), Gara (Estado español) y otros medios alternativos. 

Este artículo forma parte del informe Estado del poder 2018, editado en castellano por Transnational Institute (TNI) y FUHEM Ecosocial.


Fuente: fuhem.es

sábado, 12 de mayo de 2018

Conferencia sobre el clima de Bonn cierra con llamado a la urgencia.

Foto: Twitter @unfccc

"Estoy satisfecha de que se hayan logrado algunos avances aquí en Bonn. Sin embargo, muchas voces están haciendo un llamado a la urgencia para avanzar más rápido", señaló la Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

Noticias ONU Cambio Climático, 10 de mayo, 2018.- Los gobiernos concluyeron el jueves 19 de mayo la Conferencia de la ONU sobre el cambio climático bajo temperaturas que han marcado récord de calor en Alemania, el país anfitrión.

La reunión ha estado centrada en la elaboración de las directrices operacionales del Acuerdo de París para que sean adoptadas en la conferencia anual que se celebrará en Katowice, Polonia, en diciembre próximo.

Estas directrices serán fundamentales para determinar si las emisiones de gases de efecto invernadero están disminuyendo lo suficientemente rápido a nivel mundial como para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.

Entre esos objetivos están reforzar la adaptación al cambio climático y limitar el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 grados centígrados y lo más cerca posible de 1,5 grados.

"Estoy satisfecha de que se hayan logrado algunos avances aquí en Bonn. Sin embargo, muchas voces están haciendo un llamado a la urgencia para avanzar más rápido y concluir las directrices operacionales" dijo Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de ONU Cambio Climático.

"El paquete que se está negociando es muy técnico y complejo. Tenemos que ponerlo en práctica para que el mundo pueda monitorear los avances en la acción climática", agregó. 

Los presidentes de los tres órganos reunidos han coordinado las discusiones en torno a la amplia gama de puntos que forman el Programa de Trabajo del Acuerdo de París.

Las delegaciones de los países han encargado a los presidente que publiquen una "nota de reflexión" para ayudar a los gobiernos a prepararse para la próxima ronda de diálogo.

Las conversaciones preparatorias continuarán en una reunión adicional que se celebrará en Bangkok, Tailandia, del 3 al 8 de septiembre.

En esa reunión se trabajará a partir de la nota de reflexión y de los puntos de vista y las aportaciones que los gobiernos han hecho en Bonn.

Los textos y borradores de decisiones que se elaboren en Bangkok se remitirán a la reunión anual de la Conferencia de las Partes (COP24) que se celebrará en Katowice del 3 al 14 de diciembre.

"Aquí en Bonn hemos logrado avances, pero tenemos que acelerar las negociaciones. La simplificación de los resultados de la reunión de Bonn antes de la próxima sesión servirá de gran ayuda para que los gobiernos reunidos en Bangkok puedan trabajar con opciones claras de cara a finalizar las directrices de aplicación", dijo la Sra. Espinosa. 

"La secretaría de ONU Cambio Climático está dispuesta a apoyar a los gobiernos en esta labor tan importante", añadió.
Diálogo de Talanoa

En paralelo a las negociaciones oficiales y bajo el liderazgo de Fiji, durante la conferencia de Bonn ha tenido lugar el tan esperado Diálogo de Talanoa.

El concepto de “talanoa” es originario del Pacífico y consiste en una reunión en la que se comparten historias con el objetivo de encontrar soluciones para el bien común.

Con este espíritu, las 250 personas que participaron en el Diálogo de Talanoa compartieron sus historias, aportaron ideas nuevas y demostraron una renovada determinación para aumentar el nivel de ambición de sus acciones climáticas.

"Ahora es el momento de actuar. Es hora de comprometerse a tomar las decisiones que el mundo debe tomar. Debemos terminar a tiempo las directrices de aplicación del Acuerdo de París y debemos asegurarnos de que el Diálogo de Talanoa va a hacer que nuestros planes de acción climática sean más ambiciosos", dijo Frank Bainimarama, Primer Ministro de Fiji y Presidente de la COP23.

Se trata de un diálogo histórico porque es la primera vez que los países y los interesados que no son Partes —incluidas ciudades, empresas, inversores y regiones— entablan un diálogo interactivo de este tipo.

"El Diálogo de Talanoa ha servido para captar una imagen amplia y precisa de dónde estamos y ha establecido un nuevo estándar de diálogo", dijo el Presidente designado de la COP24, Michał Kurtyka de Polonia. "Ahora toca preparar la fase política del diálogo, que tendrá lugar en la COP24", añadió.

Todas las aportaciones recibidas hasta el 29 de octubre de 2018 se incorporarán a la segunda fase del Diálogo de Talanoa en la COP24 que será de naturaleza más política.
Otros resultados destacados de la conferencia

El sector agrícola es clave frente al cambio climático. Por un lado, los agricultores son especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático, como sequías prolongadas y cambios en los regímenes de precipitaciones; y, por otro lado, la agricultura es una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero.

Reconociendo la urgencia de abordar los problemas ligados a la agricultura, en la conferencia de Bonn se lograron avances significativos dentro del denominado "Trabajo conjunto de Koronivia sobre agricultura" con la adopción de una hoja de ruta para los próximos dos años y medio.

Esta hoja de ruta aborda los problemas de la comunidad agrícola mundial compuesta por más de mil millones de personas y de los 800 millones de personas que están en situación de inseguridad alimentaria, principalmente en los países en desarrollo.

El plan aborda una serie de cuestiones como las dimensiones socioeconómicas y de seguridad alimentaria del cambio climático, la evaluación de las medidas de adaptación en la agricultura, sus beneficios asociados, la resiliencia y la gestión de la ganadería.

Otro avance importante de la conferencia de Bonn es que se ha alcanzado un borrador para su aprobación en la COP24 en el ámbito de la Acción para el Empoderamiento Climático (ACE) para dar impulso a la educación y la concienciación pública en el marco del Acuerdo de París.

El borrador pide a las Partes que designen puntos focales nacionales y desarrollen estrategias nacionales para promover la acción en esos ámbitos. También hace un llamamiento a la integración de la Acción para el Empoderamiento Climático en todas las actividades de reducción de emisiones y creación de resiliencia.

Durante la conferencia de Bonn se han celebrado reuniones de expertos sobre el fortalecimiento de las medidas tanto de adaptación como de reducción de las emisiones antes de 2020, y sobre las funciones y los objetivos de la recién creada Plataforma de comunidades locales y pueblos indígenas.
Próximos eventos

Estas conversaciones en el marco de las Naciones Unidas son parte de un debate sobre el cambio climático más amplio a nivel mundial. Así, estas son las otras citas internacionales clave de los próximos meses:
La Cumbre de Acción Mundial sobre el Clima que tendrá lugar en San Francisco del 12 al 14 de septiembre reunirá a personas de todos los ámbitos y servirá para dar a conocer las acciones en marcha e inspirar a los gobiernos nacionales a adoptar mayores compromisos en apoyo del Acuerdo de París. La Secretaria Ejecutiva de ONU Cambio Climático copreside el evento. Precisamente de cara a la cumbre, el Grupo Mahindra, uno de los mayores de la India, anunció en Bonn que 11 de sus empresas se han sumado a las más de 400 que han adoptado objetivos de acción climática con fundamento científico.
Del 24 al 30 de septiembre se celebra la Semana del Clima de Nueva York, coincidiendo con la apertura del debate general de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La Semana del Clima reunirá a líderes internacionales de gobiernos, empresas y de la sociedad civil para mostrar el imparable impulso que está recibiendo en este momento la acción climática a nivel mundial.
El 8 de octubre, durante una reunión en la República de Corea, se espera que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) apruebe su Informe especial sobre el calentamiento global de 1,5°C.
En septiembre de 2019, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, celebrará una Cumbre del Clima en la sede de la ONU en Nueva York para evaluar los compromisos adoptados en el marco del Acuerdo de París.
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jueves, 10 de mayo de 2018

La Cumbre de las dos Coreas y los acercamientos con Washington: la actualización de un conflicto.



Alejandro Torres Rivera

En días pasados, los presidentes de la República de Corea (Corea del Sur) y la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte), Moon Jae-in y Kim Jong-un, respectivamente, se reunieron en la localidad de Panmunjom, ubicada en el Paralelo 38 de la península, en la llamada ¨Zona Desmilitarizada¨ que divide desde 1953 ambos Estados. Se trató de un evento sin precedente, donde ambos presidentes, en una reunión televisada, afirmaron su disposición de llegar a un acuerdo final de paz que ponga fin al armisticio decretado entre ambas partes hace aproximadamente 65 años. Como parte de las conversaciones entre ambos presidentes, Kim Jong-un realizó expresiones indicando su disposición a también considerar poner fin al programa nuclear que viene desarrollando su país a cambio de un acuerdo negociado con Estados Unidos en el cual este país se comprometa a no invadir la República Popular Democrática de Corea, logrando así la desnuclearización de la península.

El encuentro preliminar entre los dos presidentes guarda relación con la también reciente visita del Director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos a la República Popular Democrática de Corea. En ella se sentaron las bases iniciales para un eventual encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y contra parte norcoreana, el presidente Kim Jong-un, proyectada para finales del mes de mayo del corriente. El posible lugar de reunión sería la emblemática sala donde las partes, desde la firma del Armisticio, han sostenido periódicamente encuentros para el manejo de sus diferencias, evitando así el reinicio de hostilidades.

A pesar de que en años recientes se produjeron incidentes entre ambos países donde se temió la reanudación de hostilidades en el plano militar, en la reunión habida entre los dos presidentes coreanos, cada uno cruzó simbólicamente la línea que demarca el inicio del territorio del otro como aspiración recíproca en torno a la reunificación de las dos Coreas.

La República Popular Democrática de Corea ha ido desarrollando un importante sistema de misiles capaces de portar armamento nuclear, químico y biológico. Sin embargo, a pesar de que el gobierno de la República de Corea no cuenta con armamento nuclear, Estados Unidos mantiene en el territorio instalaciones de todo tipo (aéreas, de tierra, navales e infantería de marina). Allí la capacidad nuclear está en manos estadounidenses. Recordemos que todos los submarinos estadounidenses son impulsados con energía nuclear al igual que muchos de sus buques, los que tienen a su vez la capacidad para portar armamento nuclear. Lo mismo podemos decir de la aviación estratégica estadounidense, tanto la estacionada temporalmente en suelo surcoreano como la que permanece en bases ubicadas a nivel continental en Estados Unidos y sus emplazamientos de misiles intercontinentales.

De acuerdo con expertos internacionales, la República Popular Democrática de Corea cuenta con misiles que podrían aproximarse a suelo japonés en apenas 10 a 11 minutos luego de ser lanzados. Estos pueden impactar su capital Tokio y otras importantes ciudades. Estados Unidos, sin embargo, contribuyó al desarrollo por parte de Japón de un sistema antimisiles denominado Aegis, capaz de interceptar misiles con un alcance menor a 5 mil kilómetros.

Existen también quienes dudan de la capacidad de la República Popular Democrática de Corea, cuyo gobierno ha hecho ostentación de poseer tal poder ofensivo, en que misiles lanzados desde dicho país tengan el potencial de impactar ciudades en la costa Oeste de Estados Unidos. El tiempo para el impacto desde su lanzamiento sería de media hora aproximadamente. Para ello tendrían que haber desarrollado la capacidad de lanzamiento de misiles con un alcance de 5,500 kilómetros. Sin embargo, se señala que el último ensayo fue de un misil que mantuvo la trayectoria por más de 20 minutos y proyectó un alcance de 4,500 kilómetros. Bajo tal capacidad, tendrían la posibilidad de impactar las bases de Estados Unidos localizadas en Guam, ya que tomaría apenas 15 minutos alcanzar tal objetivo.

Hace apenas ocho años ocurrió otra asonada de crisis dentro del marco de un duelo de artillería efectuado por tropas militares ubicadas a ambos lados del fronterizo Paralelo 38. En este mismo lugar, las partes contendientes en una guerra a la cual la comunidad internacional occidental ha llamado ¨conflicto¨, y que se propagara por espacio de tres años entre 1950 y 1953, concluyeron pro tempore sus hostilidades con una tregua y un Armisticio. Los incidentes ocurridos a finales de 2010 fueron descritos por los observadores internacionales como el mayor enfrentamiento militar entre ambos países desde la década de 1970. Otros incidentes de menor dimensión han ocurrido después de esa fecha.

Igualmente, podemos indicar que a lo largo de las pasadas décadas, en momentos de mayor distensión entre ambos Estados, se han materializado acuerdos en virtud de los cuales ciudadanos de cada uno de estos países transita temporalmente hacia el otro para encuentros familiares e incluso acuerdos de trabajo.

La península de Corea, como indicamos, es compartida por dos Estados cuyo origen es uno común. Por décadas, el espacio donde ubican ambas Coreas, fue objeto de disputa entre imperios regionales. Después de la Guerra Ruso–Japonesa y Sino–Japonesa de comienzos del Siglo 20, a partir de 1910 la península de Corea pasó a ser ocupada por Japón hasta que finalizó la Segunda Guerra Mundial en agosto de 1945. En ese año, el Ejército Imperial de Japón se rindió ante fuerzas armadas soviéticas y estadounidenses a partir de lo cual, en 1948, el país quedó dividido en dos. Para efectuar la división se tomó en consideración una línea imaginaria que discurriría entre Oeste y Este a lo largo del Paralelo 38. Así surgieron dos Estados separados, la República Popular Democrática de Corea y la República de Corea.

Con el triunfo de la Revolución China el 1 de octubre de 1949, el 25 de junio de 1950, Kim Il-sung, destacado dirigente comunista coreano que se había distinguido en la lucha de resistencia contra el Japón durante la Segunda Guerra Mundial, decidió invadir el sur de Corea. Kim Il-sung gozaba de un amplio reconocimiento por el pueblo coreano de la porción norte de la península. Con la invasión, el dirigente norcoreano perseguía a través de la lucha por la liberación nacional en la península, no solo la unificación de la nación coreana en un solo Estado político; sino además, la implantación en éste de un modelo de desarrollo económico y político socialista. La experiencia del desarrollo de la Revolución China era para Kim Il-sung un referente importante, aunque siempre concibió el desarrollo de la revolución coreana a partir de lo que entendía eran las particularidades de su país.

La reacción de Estados Unidos ante el conflicto desatado, todo ello en medio del calor por así llamarlo, de la ¨guerra fría¨, no se hizo esperar. Mediante una Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, votada en momentos en que el representante de la Unión Soviética no estaba presente, Estados Unidos obtuvo la aprobación de un mandato para intervenir en el llamado ¨conflicto¨ en Corea.

Esta intervención, que se prolongó por espacio de tres años, provocó las muertes, heridas o mutilaciones de al menos de 778 mil surcoreanos; la muerte de no menos de 1.5 millones de norcoreanos; de medio millón de los llamados ¨voluntarios chinos¨ que fueron movilizados en apoyo a Corea del Norte; y 54 mil soldados estadounidenses. En esta guerra mal llamada ¨conflicto¨, la peor de las cuales hayan participado soldados puertorriqueños hasta el presente, nuestras bajas ascendieron a 3,540 de las cuales 743 fueron soldados muertos como resultado de las operaciones de combate.

En el conflicto participaron 43,434 puertorriqueños. En términos estadísticos, se indica que hubo una baja puertorriqueña por cada 660 habitantes; en comparación con Estados Unidos, donde hubo una baja por cada 1,125 habitantes. En el caso de los muertos en el conflicto, hubo un puertorriqueño por cada 42 soldados estadounidenses fallecidos. Como en otro tiempos, la potencia colonial ponía las armas y los colonizados su sangre.

La intervención de la República Popular China en el conflicto se produjo a partir del 19 de octubre de 1950. En esos momentos las tropas estadounidenses y de la coalición internacional se acercaban a la frontera sur de China, mientras en los mandos castrenses de debatía el uso de armamento atómico en las operaciones militares. Para el general Douglas Mc Arthur, Estados Unidos no sólo debía utilizar este tipo de armamento, sino aprovechar la coyuntura para un ataque preventivo contra la recién fundada República Popular China. De hecho, se indica que fueron estas declaraciones del principal oficial militar estadounidense en aquel momento lo que provocaron su retiro del mando y eventual jubilación.

Fue la intervención inicial de alrededor de 338 mil voluntarios del Ejército Popular de Liberación los que entonces forzaron la retirada de tropas de Estados Unidos y de la coalición de las Naciones Unidas hasta la frontera previa al inicio del conflicto en el Paralelo 38. Para 1951 la ofensiva de las fuerzas chinas y norcoreanas hacia el sur habían avanzado en sus posiciones hasta Seúl, actual capital de la República de Corea.

Entre avances y retrocesos militares de cada una de las partes, la contienda se extendió hasta el 27 de abril de 1953, cuando finalmente alcanzaron la tregua que suspendió temporalmente las operaciones militares, definiendo una vez más el Paralelo 38 como la línea divisoria entre ambos países.

Desde el final de la Guerra de Corea, Estados Unidos ha mantenido su presencia militar en el sur de la península con decenas de miles de tropas e instalaciones. China, sin embargo, no mantiene personal de combate en la República Popular Democrática de Corea.

La realidad de compartir una frontera entre ambos países convierte la situación coreana en un asunto de alto interés geopolítico para el gobierno chino.

Conforme a los documentos que rigen el Armisticio entre los dos bandos contendientes, cada parte debería haberse retirado dos kilómetros desde donde se encuentra el Paralelo 38, estableciéndose así una zona desmilitarizada de cuatro kilómetros entre los componentes militares de cada parte. Decimos ¨debería haberse retirado¨, ya que desde entonces, son múltiples los incidentes en los cuales unidades de cada lado infiltran el otro; mientras por debajo de la tierra o sobre su espacio aéreo, se realizan actividades asociadas a las operaciones militares encubiertas de cada parte. De hecho, recientemente se dio a conocer la deserción de un soldado norcoreano que se pasó al sur mientras se abría fuego contra él desde el lado norte de la zona.

Con posterioridad a la reunión entre los dos líderes coreanos, se ha planteado la posibilidad de que se lleve a cabo una reunión entre el presidente de la República Popular Democrática de Corea y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Aunque se indica que el encuentro sería en la Zona Desmilitarizada, también se han sugerido lugares alternos como Singapur y Mongolia, este último, dada sus relaciones diplomáticas tanto con Washington como con Pyongyang.

Existen funcionarios de la administración Trump que se oponen a que el presidente estadounidense viaje a la península de Corea señalando que prefieren un tercer país neutral. Sin embargo, medios estadounidenses indican que luego de Trump haber observado por televisión la reunión entre los dirigentes coreanos, este ha expresado su preferencia porque la reunión se efectúe en la Zona Desmilitarizada, lo que también es la preferencia del presidente de Corea del Sur. Sobre el particular el presidente estadounidense indicó: ¨Hay algo que me gusta allí, porque estás allí y, si las cosas funcionan, lo celebraremos allí mismo, y no en un tercer país.

El quid pro quo de este encuentro sería como poco, para Estados Unidos y las dos Coreas, poner fin a un estado de beligerancia durmiente que data de la fecha en que se suscribió el Armisticio en 1953; la normalización de las relaciones entre los dos Estados que integran la península coreana; un acuerdo de seguridad para ambas partes en la península que impulse importantes transformaciones como parte de un proceso de integración económica y de reunificación familiar; la desnuclearización de la península; el fin del programa nuclear de la República Popular Democrática de Corea; y una eventual disminución de la presencia militar de Estados Unidos en suelo coreano. Está por verse si, en efecto, las condiciones para tales avances están dadas.

martes, 8 de mayo de 2018

Conocimiento ancestral indígena contra el cambio climático.

Fuente de la imagen: DW

La agrupación de pueblos indígenas latinoamericanos presentó en Bonn su propuesta sobre cómo debe ser la plataforma que aglutinará las buenas prácticas de la sabiduría ancestral indígena contra el cambio climático.

Por Judit Alonso

DW, 6 de mayo, 2018.- Al igual que sucedió en la pasada cumbre del clima (COP23), los pueblos indígenas tuvieron un papel destacado en el segundo día de las negociaciones climáticas que empezaron este lunes 30 de abril y que se terminarán el próximo 10 de mayo en la ciudad alemana de Bonn.

Diversos representantes tanto de países como de pueblos indígenas se reunieron en un diálogo multisectorial para trabajar sobre la plataforma de conocimiento del pueblo indígena que debe estar finalizada en el momento que se implemente el Acuerdo de París, en 2020.

Esta iniciativa, que se enmarca en el reconocimiento del aporte de estos pueblos e incluye este tratado internacional, pretende recopilar e intercambiar experiencias sobre las mejores prácticas que los pueblos indígenas y las comunidades locales están llevando a cabo a nivel mundial para luchar contra el cambio climático con sus conocimientos ancestrales.

Además de llevar a cabo esta actividad a través de talleres, grupos de expertos y sesiones de trabajo en varios lugares del mundo, la plataforma también persigue fomentar el desarrollo de capacidades del colectivo e incidir a nivel de políticas públicas. No obstante, a diferencia de las otras regiones, América Latina presentó una propuesta propia durante el evento que se llevó a cabo el pasado martes 1 de mayo.

Johnson Cerda, miembro del Foro Indígena de Abya Yala que agrupa a las redes de las organizaciones indígenas más representativas de la región, fue el encargado de dar a conocer los distintos puntos de la propuesta latinoamericana.

"Tendríamos que construir un sistema de indicadores indígenas de éxito sobre cambio climático en adaptación y mitigación. El intercambio se realizaría por ecosistemas Amazónico (bosque húmedo tropical), Andino (altas montañas), Marino Costero y zonas de Cerrado (sabanas)", puntualizó.

La iniciativa plantea la creación de un grupo facilitador compuesto por 7 líderes de pueblos indígenas y 7 representantes de países "que apoyarían la planificación de las actividades del grupo de trabajo de expertos, y los talleres de capacitación que analizarían en profundidad las conexiones de los conocimientos indígenas con los elementos del Acuerdo de Paris".

Asimismo, "habría un proceso nacional que permita seleccionar los mejores ejemplos en los temas vinculados con adaptación y mitigación al cambio climático", dijo. 

Igualmente, el proyecto latinoamericano también aboga por la creación de plataformas nacionales ya que "sería difícil que todos los poseedores de los conocimientos ancestrales participen en eventos globales".

"Si logramos tener algunas buenas prácticas en cada ecosistema, replicado e incluido dentro de los planes nacionales, podríamos generar cambios positivos. Nuestra preocupación es que solo se realicen eventos a nivel global que no fortalecen nuestras prácticas a nivel nacional”, subrayó en entrevista con DW.
De la teoría a la práctica

No obstante, tanto Costa Rica como Bolivia cuentan ya con estas herramientas. La Autoridad Plurinacional de la Madre Tierra, entidad creada para la gestión del cambio climático, junto con los representantes de las 36 naciones indígenas en la Asamblea Legislativa de Bolivia, lanzó el pasado 1 de noviembre una Plataforma de Naciones Indígenas Originarias de lucha contra el Cambio Climático.

Al igual que la plataforma mundial, su objetivo es generar un espacio de intercambio de prácticas ancestrales y recuperar estos conocimientos para enfrentar el cambio climático.

En el caso boliviano se pretende, además, desarrollar acciones para la resiliencia al cambio climático desde la gestión territorial, la agricultura campesina y agricultura familiar comunitaria, así como la gestión integral y sustentable del bosques.


Representantes de México, Costa Rica, Bolivia y Colombia, entre otros, realizaron diversos aportes a la sesión de trabajo de la plataforma de conocimiento indígena. Fuente de la imagen: DW

"Los saberes de los pueblos indígenas son vitales para definir estrategias de adaptación, sobretodo en el diseño de sistemas de prevención de riesgos y de alerta temprana", aseguró a DW, Elvira Gutiérrez, Directora de Adaptación de la Autoridad Plurinacional de la Madre Tierra poniendo como ejemplo los bioindicadores de manejo climático.

"Hay plantas y aves que avisan si va a ser un año de lluvias", recordó. Por este motivo, resaltó la eficiencia de la plataforma, que también pretende desarrollar capacidades en base a cosmovisiones, así como crear leyes nacionales y departamentales de cambio climático "basadas en esas experiencias".

Teniendo en cuenta la experiencia práctica de Bolivia y continuar con el trabajo pendiente de la plataforma mundial, Gutiérrez anunció que el país acogerá el próximo mes de octubre un encuentro "para profundizar el diálogo" iniciado en Bonn.

De este modo, los participantes podrán conocer de primera mano algunos de los trabajos que se están llevando a cabo como la elaboración de un catálogo de especies resistentes al cambio climático, así como la "traducción de las 36 lenguas indígenas del conocimiento pertinente en su contexto local".
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Fuente: Deutsche Welle (DW), emisora internacional de Alemania y productora de periodismo independiente en 30 idiomas: http://amp.dw.com/es/conocimiento-ancestral-ind%C3%ADgena-contra-el-cambio-clim%C3%A1tico-desde-am%C3%A9rica-latina/a-43673214