domingo, 17 de diciembre de 2017

La falta de vivienda, uno de los muchos inevitables subproductos del capitalismo.


Truthout
Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García 

Mientras el sistema capitalista de producción continúe existiendo, es insensato esperar una solución aislada a la cuestión de la vivienda ni ninguna de las otras cuestiones sociales que afectan al destino de los trabajadores. (Friedrich Engels, 1872) 

La falta de vivienda existe no porque el sistema no funcione; es la forma en que este funciona. (Peter Marcuse)

La vivienda es la precondición necesaria para la seguridad, la identidad, el bienestar emocional, el trabajo, el tiempo libre y la comunidad. La mayor condena que pueda hacerse al capitalismo es su incapacidad de proporcionar vivienda adecuada a quienes producen la riqueza; la clase trabajadora. La alta proporción de personas de color que no tienen un techo da cuenta de la línea divisoria entre los blancos de la clase trabajadora y aquellos que no lo son, línea divisoria que se basa en el legado histórico del racismo y de la construcción de capitalismo como superación de la esclavitud. La explicación de la clase gobernante se basa en la culpabilización de las víctimas, alegando que quien sufre la falta de vivienda de alguna manera es incompetente. Otras explicaciones más inteligentes –aunque incompletas– apuntan a la escasez de vivienda accesible, la privatización de los servicios públicos, la especulación inmobiliaria, la deficiente planificación urbana, lo mismo que la pobreza y la desocupación.

En realidad, el temor inducido por la falta de vivienda ayuda a mantener el poder del capitalismo. En los tiempos del capitalismo industrial, el desempleado era utilizado por la clase gobernante capitalista para señalar a los trabajadores que eran afortunados por tener un trabajo, y que si se rebelaran podían quedarse sin empleo, Hoy en día, después de la recesión de 2007 y 2008, a medida que avanzamos en el capitalismo post-industrial, los sin techo constituyen una advertencia para aquellos trabajadores que podrían rebelarse descontentos por la pérdida de su salario, su carencia de estabilidad y de beneficios, y para los estudiantes de la generación cero –cero empleo, cero esperanza, cero posibilidades–, endeudados para pagar sus estudios universitarios. El mensaje es: acepta la situación de deterioro o acabarás siendo un sin techo.

Los medios informan cada día de la “crisis” de la vivienda. El uso de la palabra “crisis” implica que la inseguridad en materia de vivienda y la falta de ella son una anormalidad, una anomalía temporal dentro de un estándar tolerable. Actualmente, el término “crisis” se utiliza para expresar lo que vive la desvastada clase media actual, una consecuencia de la recesión de 2007 y 2008. Pero para la clase trabajadora, la de bajos ingresos y las comunidades de color, la “crisis de la vivienda” es lo normal. En un estudio reciente, se constató que en ningún sitio de Estados Unidos, alguien que trabaje 40 horas semanales con el salario mínimo federal (7,25 dólares por hora) puede acceder al alquiler medio de mercado de un apartamento de un dormitorio. La vivienda y la falta de ella han sido problemas históricos de los pobres y la clase trabajadora. Incluso en el comienzo del capitalismo en Inglaterra, los campesinos fueron expulsados de su tierra y forzados a desplazarse a las superpobladas ciudades y vender su capacidad de trabajo en las nuevas fábricas para sobrevivir, con el resultado de la creación de barrios insalubres, las ocupaciones y la falta de vivienda.

Para enfrentar a la actual crisis habitacional, el gobierno de Estados Unidos y las comunidades locales crearon programas de ayuda, a pesar de que debido a los recortes por austeridad los fondos asignados son cada vez más reducidos. Algunos de esos intentos son útiles, pero la mayoría son insuficientes o incluso ilusorios. El punto de vista dominante es que el sistema de alojamiento es temporalmente defectuoso pero puede resolverse mediante un enfoque específico. Muchos programas de vivienda para los sin techo andan a la caza de medidas “exitosas”. Pero si son examinados más detenidamente, la imagen que dan no es tan positiva. Por ejemplo, Utah informó de una reducción del 91 por ciento en la escasez crónica de viviendo, pero cuando se investigó más, se supo que esa cifra era falsa y respondía a cambios en la forma de contar a las personas. Cuando se trata de convencer a quienes viven en la calle de que acudan a un refugio, la ciudad de Nueva York tiene un índice de fracaso del 99 por ciento. En 20 años, San Francisco no redujo notablemente el problema de la falta de vivienda. Los intentos de Los Ángeles fracasaron año tras año.

En realidad, un análisis del capitalismo demuestra que el gobierno, controlado por los poderosos grupos de presión de las corporaciones, utiliza la política habitacional para proteger la estabilidad política y el mantenimiento de la acumulación del beneficio privado. En las últimas décadas, las políticas de vivienda han apuntado sobre todo al fomento de la compra de unidades habitacionales por parte de las personas de clase media, otorgándoles la posibilidad de –en el marco del “sueño americano”– que alinearan sus intereses con los de los sectores inmobiliario y bancario, los que pudieron aumentar el precio de la propiedad, mientras se deterioraban los planes para paliar la falta de vivienda. La construcción de viviendas accesibles para las personas de bajos ingresos y quienes podían convertirse en ‘sin techo’ no es tan lucrativa como la de la construcción de casas para la gente adinerada.

El mercado de la vivienda se derrumbaría si el techo fuera abundante y accesible para todo el mundo. En el libro Defense of Housing: The Politics of Crisis (Defensa de la vivienda: la política de la crisis), sus autores demuestran que los proceso de desregulación y de financiarización, entrelazado uno con otro, transforman los hogares –un espacio vital– en bienes raíces, una mercancía manejada por inversores, bancos e incluso algunos gobiernos locales. Esto ocurre porque el derecho a una vivienda adecuada no existe en nuestra Constitución ni en la legislación federal. Si la vivienda fuese un derecho y no una mercancía, el techo desaparecería del mercado.

El contraste con la falta de vivienda en Cuba es llamativo; allí no existe un importante problema de carencia de vivienda. Es un contraste entre Estados Unidos, una sociedad rica basada en el beneficio (el capitalismo) y una sociedad más basada en el bien común. En Estados Unidos, en realidad somos rehenes del capitalismo, un sistema económico basado en el trabajo asalariado, en la propiedad y el control de los medios de producción en manos de particulares y en la producción de artículos para el beneficio económico, mientras una minúscula elite corporativa utiliza su riqueza y poder político para la dominación. En realidad, las consecuencias de esta dominación son que los más pobres no pueden acceder a la vivienda y acaban en la calle debido a la desigualdad ocasionada por el capitalismo.

Dos ejemplos de la perpetuación del problema de la falta de vivienda en Estados Unidos bajo el capitalismo son Detroit y la zona de la bahía de San Francisco, incluyendo Silicon Valley.

La –desde el punto de vista de la economía– vibrante zona de la bahía de San Francisco ha vivido un crecimiento récord de los precios de la vivienda y un significativo incremento en el número de las personas sin techo y los campamentos. Algunos estudios han asociado las causas de esta situación con las políticas gubernamentales. Hay cinco causas fundamentales: 1) los recortes en los programas para la vivienda accesible, que empezaron durante la administración Reagan; 2) el aumento de los alquileres en un momento en el que los ingresos no crecían en concordancia; 3) la oferta de viviendas no se mantuvo a la par con el crecimiento de la población; 4) el recorte de la protección social, gracias a la ley de “Responsabilidad personal y conciliación de oportunidades de trabajo” promulgada por el presidente Bill Clinton, que daba a los estados la potestad de imponer normas más estrictas de elegibilidad y limitaba a cinco años las ayudas familiares; y 5) el deterioro del valor de los beneficios otorgados a los estadounidenses de menores ingresos.

En la –desde el punto de vista de la economía– deprimida Detroit, la subcontratación y la automatización contribuyeron a la destrucción del mercado de trabajo. La mayor parte de la fuerza de trabajo que permaneció en pie, de estar en un entorno de alta productividad y clase media bien remunerada pasó a trabajar en el servicio doméstico mal remunerado. Muchos trabajadores que habían perdido su empleo perdieron también su casa. Para encontrar trabajo, algunos se mudaron a otros sitios. Actualmente, el mercado de la vivienda de Detroit está en continua fluctuación, algunos grupos hablan de éxitos; por ejemplo, con las “viviendas diminutas” para las personas sin techo, pero a menudo los trabajadores no cuentan con dinero necesario para pagar las nuevas viviendas. El resto de ellos se enfrenta con empleos mal pagados o la pérdida del que tienen, la pérdida de su casa y ninguna perspectiva de volver a tener una vida digna.

El capitalismo va donde haya beneficio económico. En los años sesenta y setenta del pasado siglo, el sitio era Detroit, la capital mundial del automóvil; ahora se ha asentado en Silicon Valley. Cuando Detroit estaba floreciendo, los políticos de Estados Unidos llevaban allí con orgullo a los visitantes de todo el mundo para presumir con el éxito del capitalismo. Hoy es una ciudad destruida; solo en la zona central muestra una engañosa imagen de los días de gloria, dando la ilusión de que Detroit ha regresado a los negocios. En cambio, Silicon Valley está lleno de oportunidades de beneficio económico; es un centro de creatividad en el que la vida es relajada y abundan los hermosos edificios y los campus universitarios, casi una ciudad para turistas que vuelan en primera clase y destino de visitantes de todo el mundo; un reflejo de la vieja Detroit de los obreros. Dado que el capitalismo está impulsado por el beneficio económico no se hace responsable de quienes no tienen casa, de los trabajadores despedidos, de las fábricas abandonadas ni de los vertidos tóxicos. Podemos imaginar qué aspecto tendrá Silicon Valley cuando decaiga el imperio estadounidense y el centro del capitalismo se traslade a otro lugar, probablemente a China.

Entonces, ¿qué podemos hacer por las personas sin techo de Estados Unidos? En el corto plazo, debemos continuar tratando de encontrar la forma de conseguirles un refugio y apoyar a las organizaciones comunitarias que están trabajando en ese sentido. Además, como decía Engels, también debemos obsrvar la falta de vivienda desde el contexto político-económico más general, y verlo como una consecuencia inevitable del capitalismo. En el largo plazo, debemos utilizar lo que sabemos sobre la forma en que el capitalismo determina la economía, la cultura y nuestra mente, mientras organizamos el cambio de ese sistema hacia un sistema comunitario, democrático y sustentable que sirva a las necesidades humanas en lugar del beneficio económico privado..Para lograr este objetivo podemos, por ejemplo, hacer causa común con otras campañas “específicas” (“Black Lives Matter” (La vida del negro importa), los derechos de las mujeres, la pobreza, el cambio climático, el antiimperialismo, la salud para todos, los derechos de los pueblos originarios, la igualdad LGBTQ, los derechos ciudadanos, el medioambiente, los sindicatos, etc.) al mismo tiempo que trabajamos en la dirección de la larga y difícil tarea de acabar con el capitalismo.

Copyright, Truthout. Esta nota se ha traducido con su permiso


Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelión como fuente de la misma.

Fuente: Rebelión

viernes, 15 de diciembre de 2017

Los conocimientos ancestrales ante el cambio climático.


Delegados y delegadas indígenas culminan sesiones de trabajo del Caucus Indígena en la COP23. Foto: TV Indígena (Facebook)


Por Rafael Ponte*


Servindi, 14 de diciembre, 2017.- A un mes de la vigésimo tercera Conferencia de las Partes (COP23), celebrada en la ciudad de Bonn, Alemania, en noviembre de este año, repasamos una de las decisiones adoptadas por los países durante la cumbre climática. Se trata de la aprobación de la puesta en funcionamiento de la Plataforma de las Comunidades Locales y los Pueblos Indígenas (en adelante, la plataforma) que es una de las más relevantes para los pueblos indígenas. 


El punto de partida fue el establecimiento de la plataforma en 2015 durante la COP21 a través del Acuerdo de París (AdP). La decisión 1/CP.21, párrafo 135, señala que los países reconocen “la necesidad de reforzar los conocimientos, las tecnologías, las prácticas y los esfuerzos de las comunidades locales y los pueblos indígenas para hacer frente al cambio climático y darle respuesta" (1).


Actualmente, el objetivo de la plataforma no ha variado mucho del objetivo propuesto en 2015, pero a raíz de la decisión adoptada en la COP23 este se puede dividir en tres partes(2): 
Reforzar los conocimientos, las tecnologías, las prácticas y los esfuerzos de las comunidades locales y los pueblos indígenas para hacer frente al cambio climático y darle respuesta. 
Facilitar el intercambio de experiencias y la difusión de mejores prácticas y lecciones aprendidas sobre la mitigación y la adaptación de manera holística e integrada. 
Fomentar la participación de las comunidades locales y los pueblos indígenas en el proceso de la Convención. 


Junto al objetivo también se aprobaron tres funciones que la plataforma debe cumplir. Cada función tiene relación con una parte del objetivo general. En la redacción de la decisión se pueden identificar componentes básicos que definirán las actividades que la plataforma podrá desarrollar.


Funciones 
Principales componentes 


A) Conocimiento 
Intercambio de experiencias y mejores prácticas. 
Conocimientos tradicionales, los conocimientos de los pueblos indígenas y los sistemas de conocimientos locales. 
Tecnologías, prácticas y esfuerzos de las comunidades locales y los pueblos indígenas ante el cambio climático. 
Consentimiento libre, previo e informado de los titulares de conocimientos, innovaciones y prácticas. 


B) Capacidad de participación 
Capacidades de PPII y comunidades locales para participar en el proceso de la Convención. 
Capacidad de las Partes y otros interesados pertinentes para colaborar con la plataforma y con las comunidades locales y los pueblos indígenas. 


C) Políticas y medidas relacionadas con el cambio climático 
Integración de diversos sistemas de conocimientos, prácticas e innovaciones en formulación y ejecución de medidas, programas y políticas nacionales e internacionales 
Respeto y promoción de derechos e intereses de comunidades locales y los pueblos indígenas. 
Acción climática más fuerte y ambiciosa por parte de los pueblos indígenas y las comunidades locales que contribuye a lograr contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC en inglés). 

Tabla: Elaboración propia. Fuente: Proyecto de conclusiones propuesto por la Presidencia del OSACT sobre la plataforma.
De la propuesta a la decisión


La decisión que se adoptó en la COP23 provino del proyecto de conclusiones (propuesta de decisión) (3) brindado por la presidencia del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (OSACT o SBSTA en inglés), cuerpo responsable de elaborar recomendaciones sobre la plataforma durante su sesión 47. Este fue el punto N° 13 de la agenda del OSACT.


Antes de ello, y por decisión de la COP22 en Marruecos(4), el OSACT organizó un diálogo abierto entre múltiples partes interesadas durante su sesión 46 en mayo de este año(5), en la que se discutió sobre el propósito, el contenido y la estructura de la plataforma. En marzo, los países, las organizaciones indígenas y otros actores interesados enviaron sus aportes (comunicaciones) sobre estos puntos(6).


En cumplimiento a su mandato, el OSACT 47 realizó una serie de consultas informales para alcanzar la propuesta de decisión.


Es en este tipo de espacios en que las negociaciones requieren de precisión y pertinencia. Una redacción distinta a la de decisiones previas (...) que incluyan –o excluyan– términos que puedan cambiar la interpretación de conceptos ligados a derechos fundamentales pueden generar perjuicio e ineficiente ejecución.


Es en este tipo de espacios en que las negociaciones requieren de precisión y pertinencia. Una redacción distinta a la de decisiones previas vinculadas al tema a discutir o consideraciones que incluyan –o excluyan– términos que puedan cambiar la interpretación de conceptos ligados a derechos fundamentales pueden generar perjuicio e ineficiente ejecución. 


Ante este riesgo, es necesario que las organizaciones de los pueblos indígenas y comunidades locales no solo estén presentes sino que también participen y sean consultadas durante las sesiones formales e informales respecto a temas que les atañen.
Prioridades indígenas ante el funcionamiento de la plataforma


Antes de iniciar las negociaciones, las organizaciones de pueblos indígenas provenientes de las siete regiones originarias del mundo iniciaron sus sesiones de trabajo en el marco del Caucus Indígena.


El Caucus Indígena es un espacio de coordinación y diálogo del Foro Internacional de los Pueblos Indígenas sobre Cambio Climático (FIPICC). Durante las mañanas de la cumbre climática, delegados y representantes indígenas se organizaron y debatieron temas relevantes a los pueblos indígenas que serían puntos de discusión durante la COP23.


Los delegados y las delegadas se distribuyeron en los siguientes grupos: OSACT, Órgano Subsidiario de Implementación (OSI), APA/CMA (Acuerdo de París) y el grupo de seguimiento de las discusiones sobre el Fondo Verde del Clima (GCF por sus siglas en inglés).

Durante la primera sesión de negociación de la plataforma, Ghazali Ohorella, representante de los pueblos indígenas de la Región del Pacífico, tomó la palabra en nombre del FIPICC para recalcar la importancia de que “las Partes cumplan sus obligaciones para con los derechos de los pueblos indígenas”. 

El reconocimiento y respeto de los derechos de los pueblos indígenas es un tema pendiente en las cumbres climáticas

El reconocimiento y respeto de los derechos de los pueblos indígenas es un tema pendiente en las cumbres climáticas. Mientras algunas organizaciones han aceptado que se les brinden espacios para participar y que sus conocimientos sean valorados, otras demandan que dentro de las decisiones de la COP se reconozcan todos los derechos indígenas y que estas sean legalmente vinculantes.


Fue durante la primera sesión de negociación sobre la plataforma que también se presentaron las prioridades del FIPICC. Una de ellas consistió en la creación y financiación completa de un grupo de trabajo de composición abierta encargado de determinar las modalidades de la puesta en marcha de la plataforma.

El nombre y estructura de la plataforma fueron puntos que generaron diferencias claras entre países, pudiendo entrampar las sesiones de negociación y dejar el tema pendiente hasta la siguiente edición de la COP. Por ejemplo, mientras Ecuador, encabezando el Grupo77+China, abogaba por un grupo de trabajo ad hoc, la Unión Europea apostaba por un grupo de facilitación.

Por otro lado, Canadá y también Ecuador brindaron opciones sobre cómo se conformaría la estructura de la plataforma. La cantidad de representantes de pueblos indígenas y de los países también fue discutida. Sirve rescatar que en las intervenciones sobre la estructura se reconoció la importancia de que participen representantes de pueblos indígenas y que la selección siga los propios criterios de los pueblos, considerando el balance regional y de género.

Las sesiones de negociación consiguieron consenso sobre el nombre de la plataforma, avanzando hacia la creación de un grupo de trabajo de facilitación (que no sería un órgano de negociación dentro de la Convención por pedido de países desarrollados), proceso que será examinado por el OSACT en 2018.

Finalmente, en la sesión de clausura del OSACT 47, los pueblos indígenas recalcaron aceptar el proyecto de decisión sobre el funcionamiento de la plataforma con un enfoque gradual pero todas las propuestas sobre el espacio serán evaluadas de acuerdo a los siguientes principios comunes:


Principios comunes* 
Participación plena y efectiva de los pueblos indígenas; 
Igualdad en la condición y la representación entre los pueblos indígenas y las Partes, incluyendo los puestos de responsabilidad; 
Autoelección de los y las representantes indígenas de conformidad con los propios procedimientos de los pueblos indígenas; 
Un nivel de financiación adecuado por parte de la Secretaría de la CMNUCC y del Fondo de Contribuciones Voluntarias para permitir el ejercicio de las funciones mencionadas. 
*Principios comunes propuestos por el FIPICC sobre plataforma de comunidades locales y pueblos indígenas. 


Posteriormente, cuando la decisión fue adoptada por las partes, los pueblos indígenas tuvieron la oportunidad de pronunciarse nuevamente sobre los resultados de la COP23 relacionados a los pueblos indígenas.


Esta vez, India Logan-Riley, joven representante de Te Ara Whatu, un grupo de jóvenes indígenas del pueblo Maorí de Aotearoa, Nueva Zelanda, tomó la palabra en nombre del FIPICC para resaltar que "mientras los países discuten sobre cómo combatir el cambio climático, los pueblos indígenas, como custodios de la Madre Tierra, han demostrado que esto sí puede hacerse pues lo han hecho antes".


Señaló también que el día en que se aprobó la puesta en funcionamiento de la plataforma también fue "un día en que los países finalmente escucharon las voces indígenas".



Las primeras actividades empiezan el 2018


Tal como indica la decisión aprobada, la primera actividad de la plataforma será un taller de trabajo con múltiples actores que examinará la implementación de las funciones acordadas. 


Este taller será comoderado por el presidente del OSACT, cargo que desempeñará Paul Watkinson, de Francia, y un representante de las organizaciones de las comunidades locales y pueblos indígenas. Ambos tendrán igual oportunidad de contribuir al diseño del taller.


Así mismo, el OSACT ha sido convocado para considerar en su sesión 48 (abril-mayo 2018) el establecimiento del grupo de trabajo de facilitación y las modadlidades para el desarrollo de un plan de trabajo para la implementación plena de las funciones de la plataforma.


Los gastos requeridos para desarrollar las primeras actividades de la plataforma ascienden a un total de 45,000 euros, monto que se espera sea cubierto por los países para garantizar que la representación sea balanceada, tanto para comunidades locales y pueblos indígenas, como de los países. 


Por último, las consideraciones alcanzadas durante OSACT 48 serán entregadas como recomendaciones a la COP24, la cual tendrá lugar en diciembre de 2018 en la ciudad de Katowice, Polonia.
Notas:






(3) Ídem.


(4) FCCC/CP/2016/10, párrafos 165 a 169: http://unfccc.int/resource/docs/2016/cop22/spa/10s.pdf#page=32


(5) Multi-stakeholder dialogue on the operationalization of the local communities and indigenous peoples platform: http://unfccc.int/meetings/unfccc_calendar/items/10151.php


(6) Plataforma de las comunidades locales y los pueblos indígenas: propuestas para su puesta en funcionamiento basadas en las comunicaciones y en el diálogo abierto entre múltiples interesados: http://unfccc.int/resource/docs/2017/sbsta/spa/06s.pdf


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*Rafael Ponte es bachiller en Comunicación para el desarrollo y se desempeña como comunicador ambiental en Servindi. Twitter: @rafa_pont

Fuente: Servindi

miércoles, 13 de diciembre de 2017

La gran crisis del siglo XXI

Jorge Majfud

Porque el pasado está hacia adelante y el futuro hacia atrás, sólo podemos ver el primero, con cierta precisión, y apenas sentir el segundo, como una brisa unas veces, como un vendaval otras. Si al menos tuviésemos un espejo para poder echar una mirada al futuro… Pero no. Al menos que ese espejo sea el pasado mismo que, al decir de Mark Twain, no se repite, pero rima.

Cada vez que alguien se detiene un instante en su marcha atrás, se levantan las voces advirtiendo de los peligros, cuando no de la inutilidad, de las predicciones que, de forma despectiva, se etiquetan como futurología.

Lo primero es cierto: es un intento peligroso. Lo segundo no: no solo es útil; también es una necesidad, si no una obligación moral.

Hoy, en 2017, estamos sentados sobre una bomba de tiempo. Mejor dicho, sobre dos, interconectadas.

La primera es la creciente, excesiva y desproporcionada acumulación de dinero y, por ende, de poder político y militar de una minoría cada vez más minoritaria, tanto a escala global como a escala nacional. Esta acumulación crecientemente desproporcionada, producto de la espiral que retroalimenta el poder del dinero con el poder político-mediático y viceversa (dinámica que produce bolas de nieve primero y avalanchas después) se agravará aún más por la automatización del trabajo. El desempleo en los países ricos, centros del control financiero, narrativo y militar, aumentará la tensión, no porque la economía del mundo rico colapse sino, quizás, por lo contrario. El creciente fascismo y las reacciones micropolíticas de la izquierda con marchas y contramarchas, serán solo síntomas violentos de un problema mayor.

La segunda bomba de tiempo, es la gravísima amenaza ecológica, producto, naturalmente, de la avaricia de esa minoría y del sistema económico basado en el consumo y el despilfarro ilimitado, en el desesperado crecimiento del PIB a cualquier costo, aun al costo de la destrucción de los recursos naturales (flora y fauna) y de sus mismos productos (automóviles, televisores y seres humanos). El desplazamiento de millones de personas debido al aumento de las aguas y los desiertos, nuevas enfermedades y el creciente costo de la tierra, acelerarán la crisis.

Cualquiera de estas dos bombas de tiempo que estalle primero hará estallar a la otra. Entonces, veremos una catástrofe mundial sin precedentes.

La hegemonía de Estado Unidos, que se asume será pacíficamente compartida por una sociedad de conveniencia con China, muy probablemente seguirá la Trampa de Tucidides, y el evento decisivo, del conflicto y de la derrota militar de la Pax americana, será un evento de gran magnitud en el área del Pacifico Este. La marina más poderosa del mundo y de la historia, encontrará una derrota material, política y, sobre todo, simbólica. Solo la futura crisis demográfica en China (el envejecimiento de la población y las anacrónicas políticas de inmigración y la desconformidad de una generación acostumbrada al crecimiento económico) podría retrasar este acontecimiento por décadas.

El panorama, por donde se lo mire, no es alentador. Quizás de ahí el cerrado negacionismo de quienes están hoy en el poder. Ese negacionismo ciego en todas las esferas está hoy representado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y por las corrientes nacionalistas y neo racistas, precisamente cuando el problema es global. La presidencia de este país podrá ser reemplazada por un candidato de la izquierda, en el 2020 o en el 2024, pero no será suficiente para detener el desarrollo de los acontecimientos ya desencadenados. Por el contrario, será una forma de renovar la esperanza en un sistema y en un orden mundial que está llegando a su fin de forma dramática.

Si bien es necesario continuar luchando por las causas justas de las micro políticas, como los derechos de género en el uso de baños públicos (que para los individuos no tiene nada de “micro”), etc., ninguna de estas medidas y ninguna de estas luchas nos salvará de una catástrofe mayor. Cuando ya no haya tierra, agua, alimentos, leyes, cuando los individuos y los pueblos estén luchando por sobrevivir de la forma más desesperada y egoísta posible, a nadie le importarán las causas de la micro política.

Lo bueno es que, si bien el pasado no se puede cambiar de forma honesta, el futuro sí. Pero para hacerlo primero debemos tomar conciencia de la gravedad de la situación. Si realmente vamos caminando hacia atrás, rumbo hacia el abismo, el simple acto de detenerse un momento para pensar en un cambio de rumbo, parece lo más razonable.


- Jorge Majfud es escritor uruguayo estadounidense, autor de Crisis y otras novelas

Fuente: alianet.org

martes, 12 de diciembre de 2017

Premiarán a federaciones indígenas por su defensa del territorio.

Foto: PUINAMUDT

La CNDDHH entregará el Premio Nacional de Derechos Humanos Ángel Escobar a las federaciones indígenas amazónicas FEDIQUEP, FECONACOR, OPIKAFPE y ACODECOSPAT en mérito a su lucha por la defensa del territorio de los pueblos indígenas.

PUINAMUDT, 11 de diciembre, 2017.- La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) decidió entregar este año el Premio Nacional de Derechos Humanos Ángel Escobar a las federaciones indígenas FEDIQUEP, FECONACOR, OPIKAFPE y ACODECOSPAT “en mérito a su lucha por la defensa del territorio de los pueblos indígenas”.

El reconocimiento se entrega en el marco del Día de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que se celebra el 11 de diciembre, desde las 6 pm en la sede de la Alianza Francesa en Lima. Este reconocimiento anual se entrega a referentes de la lucha por derechos como el líder awajun Santiago Manuin, la líder campesina Máxima Acuña, entre otros.




Las cuatro federaciones indígenas amazónicas representan a casi 100 comunidades indígenas quechuas de la cuenca del río Pastaza, achuares de la cuenca del Corrientes, kichwas del río Tigre y kukamas del Marañón, en la región Loreto.

Estas federaciones, que conforman la plataforma PUINAMUDT, establecieron desde el año 2011 una agenda propia frente a la contaminación generada por la actividad petrolera que se realiza en sus territorios ancestrales desde inicios de la década de 1970.

En los últimos años, el proceso liderado por las organizaciones de las cuatro cuencas ubicó en agenda nacional la problemática relacionada con la actividad petrolera en territorios indígenas, sus impactos sociales y ambientales.

Desde 2012 se ha desarrollado un diálogo institucionalizado entre estas federaciones y el Estado, proceso no exento de conflictos como la movilización en la comunidad Alianza Topal (junio 2012), en Nuevo Andoas (junio 2014), en Iquitos (junio 2014) o las vinculadas a la consulta previa del Lote 192 (setiembre 2015 y setiembre-octubre 2017).

Asimismo, este proceso ha devenido en valiosos avances para hacer público y promover soluciones ante uno de los problemas más complejos de la Amazonía peruana.

En ese sentido se realizaron el primer diagnóstico ambiental integral y participativo en las cuencas del Pastaza, Corrientes, Tigre y Marañón (2013), las reiteradas emergencias ambientales y sanitarias (2014, 2015), el fondo semilla para remediación ambiental de Lote 192 y el Lote 8 (2015) o el primer estudio toxicológico, epidemiológico y fuentes de alimentación de las cuatro cuencas (2016), cuyos resultados debe hacer público el Estado en las próximas semanas.

La CNDDHH es una plataforma institucional que agrupa 82 organizaciones no gubernamentales en todo el Perú, dedicadas a la educación, defensa y promoción de los derechos humanos.

Desde el inicio de su trabajo en 1985, la Coordinadora tiene como misión fomentar una cultura de derechos humanos integrales y paz, así como colocar en la agenda pública la problemática y propuestas de solución en materia de derechos humanos.

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lunes, 11 de diciembre de 2017

¿Provocará la capitalidad de Jerusalén una nueva guerra en Oriente Medio?


Germán Gorráiz López, analista 


El actual sistema dominante o establishment estadounidense utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas, teniendo como pilar de su sistema político la sucesiva alternancia en el Poder del Partido Demócrata y del Republicano (ambos fagocitados por el lobby judío), con lo que la sorpresiva victoria de Donald Trump ante Hillary Clinton representó para Israel “perder una valiosa amiga para ganar un amigo mejor”, Donald Trump, el tapado de la AIPAC.


EEUU y la AIPAC

El Magnicidio de Kennedy tuvo como daño colateral el nacimiento de un sistema político tutelado por el “Poder en la sombra”, quedando desde entonces como rehenes todos lo sucesivos Presidentes electos de EEUU, según la confesión realizada por el primer Ministro israelí Ariel Sharon al entonces Ministro del Exteriores Shimon Peres en octubre del 2001: “Nosotros, el pueblo judío, controlamos Estados Unidos y los estadounidenses los saben”, teniendo como fuente la radio israelí “Kol Israel”, sirviéndose de lobbys de presión entre los que descollaría la American Israel Public Affairs Committee (AIPAC).


La AIPAC sería el más influyente grupo de presión pro-ísraelí en EEUU pues cuenta con más de 100.000 miembros (150 de ellos dedicados exclusivamente a presionar al Congreso, a la Casa Blanca y todos los organismos administrativos en la toma de decisiones políticas que puedan afectar a los intereses del Estado de Israel) y aunque siempre se ha creído que la AIPAC sería un “gobierno virtual” que teledirigiría la política exterior de EEUU en función de los intereses israelíes, la realidad sería que el lobby pro-israelí tiene verdadero peso en los ámbitos del poder porque EE.UU. e Israel casi siempre han compartido idénticos intereses geopolíticos desde la fundación del Estado de Israel en 1.948. Así, EE.UU. contaría con Israel para mantener a los Estados árabes de Oriente Próximo bajo la amenaza constante de ataque, (asegurándose de paso que se mantengan serviles ante Washington) e Israel no podría seguir existiendo en su forma actual sin el fuerte apoyo político y material que recibe de EE.UU. ( unos 3.800 millones de dólares anuales en ayuda militar).


Sin embargo, durante el segundo mandato de Obama, asistimos a la escenificación de un “desencuentro en las formas” Israelí- EEUU debido al concepto geopolítico imperante en la Administración Obama y cuyo cerebro sería el ex-Consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter, Zbigniew Brzezinski. Así, Brzezinski en un discurso ante al Consejo Nacional Irano-estadounidense (NIAC), afirmó que “creo que los EE.UU. tiene derecho a decidir su propia política de seguridad nacional y no seguir cual mula estúpida lo que hagan los israelíes”. Además, Brzezinski, estaría enfrentado con los lobbys neocon republicano y judío de EEUU y con su habitual mordacidad habría desacreditado la miopía geoestratégica de ambos grupos de presión al afirmar que “están tan obsesionados con Israel, el Golfo Pérsico, Irak e Irán que han perdido de vista el cuadro global: la verdadera potencia en el mundo es Rusia y China, los únicos países con una verdadera capacidad de resistir a Estados Unidos e Inglaterra y sobre los cuales tendrían que fijar su atención”.


Jerusalém, ¿capital del Estado de Israel?

Theodor Herzl es considerado el Padre del actual Estado de Israel y fundador del sionismo y en su libro “El Estado judío: ensayo de una solución moderna de la cuestión judía”, propuso la creación de un Estado judío independiente y soberano para todos los judíos del mundo al tiempo que promovió la creación de la OSM (Organización Sionista Mundial) y en su obra “La vieja Nueva Tierra”(1902), sienta las bases del actual Estado judío como una utopía de nación moderna, democrática y próspera en la que se proyectaba al pueblo judío dentro del contexto de la búsqueda de derechos para las minorías nacionales de la época que carecían de estado, como los armenios y los árabes. Sin embargo, aurora-israel.co/il, denuncia que “ la política aislacionista del primer ministro, Biniamín Netanyahu, parece estar en las antípodas de los fundadores del sionismo, tales como Teodoro Herzl y Chaim Weizmman, que incluyeron al movimiento dentro del espectro progresista en el campo de la diplomacia, con lo que la pregunta es si puede revertirse peligroso el aislamiento diplomático de Israel con una política que sea contraria al inmovilismo y el encerramiento”.


Así, el Gobierno de Netanyahu aspira a resucitar el endemismo del Gran Israel (Eretz Israel), ente que intentaría aunar los conceptos antitéticos del atavismo del Gran Israel (Eretz Israel), que bebería de las fuentes de Génesis 15:18, que señala que “ hace 4.000 años, el título de propiedad de toda la tierra existente entre el Río Nilo de Egipto y el Río Eúfrates fue legado al patriarca hebreo Abraham y trasferida posteriormente a sus descendientes”, doctrina que tendría como principal adalid a Isaac Shamir al defender que “Judea y Samaria (términos bíblicos de la actual Cisjordania) son parte integral de la tierra de Israel. No han sido capturadas ni van a ser devueltas a nadie”.


En dicha doctrina se basarían los postulados actuales del partido Likud liderado por Netanyahu quien aspira a convertir a Jerusalén en la “capital indivisible del nuevo Israel”, tras la invasión de su parte oriental tras la Guerra de los Seis Días (1.967) y que según Wall Street Journal, “la Administración Trump podría hacer en breve realidad al trasladar la Embajada Estadounidense a Jerusalem”, lo que podría conllevar una nueva intifada palestina y el repudio de la comunidad internacional.


¿Nueva Guerra en Oriente Medio?

Nos encontraríamos pues en un momento crucial para definir el futuro mediato de Oriente Próximo y Medio (Oriente PROME), pues tras la salida de Obama de la Casa Blanca estaría aumentando la presión del lobby pro-israelí de EEUU ( AIPAC) para proceder a la desestabilización de Irán por métodos expeditivos, momento que será utilizado por EEUU, Gran Bretaña e Israel para proceder a rediseñar la cartografía del puzzle inconexo formado por dichos países y así lograr unas fronteras estratégicamente ventajosas para Israel, siguiendo el plan orquestado hace 60 años de forma conjunta por los gobiernos de Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel y que contaría con el respaldo de los principales aliados occidentales. Así, tras la aprobación por el Congreso y Senado de EEUU de una declaración preparada por el senador republicano Lindsey Graham y el democráta Robert Menéndez que señala con rotundidad que “si Israel se ve obligado a defenderse y emprender una acción (contra Irán), EEUU estará a su lado para apoyarlo de forma militar y diplomáticamente”, con la Administración Trump asistiremos al aumento de la presión del lobby pro-israelí de EEUU (AIPAC) para proceder a la desestabilización de Irán por métodos expeditivos.


En una primera fase de dicho plan, el Senado de EE.UU. renovó de forma unánime hasta el 2.026 la Ley de Sanciones contra Irán (ISA por sus siglas en inglés) y tras el lanzamiento de un nuevo misil balístico por Irán, Trump amplió las sanciones contra varias empresas iraníes relacionadas con los misiles balísticos sin violar el Acuerdo Nuclear firmado entre el G+5 e Irán en 2.015 , conocido como Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA por sus siglas en inglés) y que tan sólo serían fuegos de artificio para distraer la atención del maquiavélico Plan esbozado por la Alianza anglo-judía en 1960 que incluiría del balcanización de Irán. Así, EEUU e Israel habrían empezado a teledirigir al DAESH para mediante atentados mediáticos y selectivos desestabilizar el régimen del Líder Supremo, ayatollah Ali Khamenei y cuyo primer paradigma sería el reciente doble atentado en el corazón de Teherán

Dicha guerra será un nuevo episodio local que se enmarcaría en el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría EEUU-Rusia e involucrará a ambas superpotencias teniendo como colabores necesarios a las potencias regionales (Israel, Egipto, Arabia Saudí e Irán), abarcando el espacio geográfico que se extiende desde el arco mediterráneo (Libia , Siria y Líbano) hasta Yemen y Somalia y teniendo a Irak como epicentro ( rememorando la Guerra de Vietnam con Lindon B. Johnson (1963-1.969).


Así, Siria, Líbano e Irak serían tan sólo el cebo para atraer tanto a Rusia como a China y tras desencadenar una concatenación de conflictos locales (Siria, Irak y Líbano), desembocar en un gran conflicto regional que marcará el devenir de la zona en los próximos años y cuyo desenlace podría tener como efectos colaterales el diseño de una nueva cartografía favorable a los intereses geopolíticos de EEUU, Gran Bretaña e Israel con la implementación del Gran Israel (“ Eretz Israel”).

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista