martes, 7 de julio de 2015

Alianza de Pacífico omitió medio ambiente en cumbre de Paracas.


Pese a que se reunieron los presidentes de Perú, México, Chile y Colombia, los compromisos en materia ambiental fueron nulos. Concentrados en el intercambio comercial y las inversiones privadas, los cuatro países del bloque ignoraron establecer políticas compartidas para la preservación de la naturaleza.

Por José Carlos Díaz Zanelli

Servindi, 7 de julio, 2015.- La más grande convención empresarial y política que realizaría el Perú en el 2015 se celebró la semana pasada en la Bahía de Paracas. Se trató de la X Cumbre de la Alianza del Pacífico que contó con la participación de los presidentes Ollanta Humala de Perú, Enrique Peña Nieto de México, Juan Manuel Santos de Colombia y Michelle Bachelet de Chile.

Lo más destacado de este evento fue la firma de un acta de compromisos denominada Declaración de Paracas. Sin embargo, haciendo un repaso a este documento uno percibe que la más notoria omisión es la falta de acuerdos en materia de medioambiente y protección de la naturaleza.

Enfocado principalmente en el intercambio comercial y el apoyo financiero a las grandes empresas que comparten mercado en estos países, la conflictividad minera y las políticas medioambientales fueron discriminadas en las presentaciones de los mandatarios.

De hecho, de los 13 puntos principales asumidos por Perú, México, Colombia y Chile, solo uno de ellos hace referencia al medio ambiente. Y es el compromiso por publicar un informe conjunto titulado: “Oportunidades de Colaboración en Investigación sobre Cambio Climático en los países de la Alianza del Pacífico”.

En adelante, sobre el único clima del que se preocupó la Alianza del Pacífico es sobre el clima de las inversiones. La meta de presentar aportes conjuntos a la COP 21 será motivo de un análisis posterior, pero evidentemente no es un compromiso de políticas públicas compartidas por los cuatro gobiernos.

Catástrofes ecológicas

Lo curioso de esta indiferencia hacia las políticas medioambientales, es que ninguno de estos cuatro países está exento de conflictos socioambientales e incluso verdaderas catástrofes ecológicas. Un ejemplo es lo ocurrido hace unos años en el Golfo de México.

Como se recuerda en 2010, la explosión de una embarcación de la petrolera Deepwater Horizon –que se encontraba tercerizando para British Petroleum (BP)– provocó un derrame incontrolable que duró 55 días sobre el mar. Esto produjo un derrame que se estima cercano a las 10 millones de toneladas de crudo que generó a su vez daños irreparables sobre el ecosistema del Golfo de México.

En Colombia la situación no es menos complicada. Y es que el conflicto interno que existe entre el Estado y las Farc ha derivado en afectación para el medioambiente. Ocurre que en los últimos años la guerrilla ha optado por fijar sus atentados contra los oleoductos y los camiones que transportan petróleo. Esto ha generado que más de una vez el crudo se derrame en la selva colombiana hacia sus ríos, contaminando así quebradas completas.

Por su parte, Chile en los últimos meses ha sido cuestionado por ser el país que menos gasta en medioambiente de los pertenecientes a la OCDE. Tan solo dedican el 0,1% de su PBI para estos fines y su capital, Santiago, está afrontando una verdadera crisis por la cantidad de smog, lo que ha obligado a las autoridades locales a tomar medidas de emergencia.

Por último, en Perú abundan los ejemplos para demostrar que se necesita un mayor compromiso en materia ambiental. Pero lo más notorio es la cantidad de conflicto socioambientales ligados a proyectos de extracción tanto mineros como petroleros. La contaminación de las cuatro cuentas por el Lote 192 y Tía María son dos demostraciones recientes.

Así y todo, la reunión de los cuatro presidentes de la Alianza del Pacífico sirvió de poco o nada para que este bloque, creado con fines meramente comerciales, asuma responsabilidades en materia de medioambiente. Quizá será para una próxima oportunidad.

Fuente: Servindi

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